domingo 27 - mayo, 2018
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Meditación sobre la Crucifixión

03 de abril, 2015

Por: Eventos Católicos

Lectura del Evangelio según San Lucas. 23, 44-46

Era ya eso de mediodía y vinieron las tinieblas
sobre toda la región hasta la media tarde; porque se oscureció el sol.
El velo del templo se rasgó por medio.
Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:
“Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu”.
Y dicho esto, expiró.

MEDITACIÓN

Después de la agonía de Getsemaní, Jesús, en la cruz, se halla de nuevo ante el Padre. En el culmen de un sufrimiento indecible, Jesús se dirige a él, y le ruega. Su oración es ante todo invocación de misericordia para los verdugos. Luego, aplicación a sí mismo de la palabra profética de los salmos: manifestación de un sentido de abandono desgarrador, qué llega en el momento crucial, en el cual se experimenta con todo el ser a que desesperación lleva el pecado que separa de Dios. Jesús ha bebido hasta la hez el cáliz de la amargura. Pero de aquel abismo de sufrimiento surge un grito que rompe la desolación: “Padre, a tus manos entrego mi espíritu” (Lc 23, 46).
Y el sentido de abandono se cambia en abandono en los brazos del Padre; la última respiración del moribundo se vuelve grito de victoria, La humanidad, que se había alejado en un arrebato de autosuficiencia, es acogida de nuevo por el Padre.

Tomado de:

Vía Crucis Meditado

http://www.vatican.va/news_services/liturgy/2004/via_crucis/sp/station_13.html

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