domingo 27 - mayo, 2018
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Sábado de Gloria

04 de abril, 2015

Por: Eventos Católicos

Es sábado, y el día: es silencio.

Las horas pasan, cual si no estuvieran marcadas en el tiempo.

Parece que todo transcurre… pero nada pasa.

Los sonidos son ruidosamente silenciosos. Escandalosamente mudos.

El viento que sopla… no corre.

Las miradas que se levantan, no ven hacia ningún lugar.

Es sábado, y el día: es silencio.

Las mujeres y los hombres que seguían a Jesús, poco a poco se reúnen y sólo puede experimentar, en este silencio, la enormidad de su pérdida.

 

Habían entregado al Maestro la totalidad de sus vidas.

No sólo sus aspiraciones religiosas, sino todo su ser.  Por él habían abandonado sus familias, sus medios de vida. Le habían seguido con una entrega totalizadora, aun dentro de sus miedos, de sus fallos, de su traición final. Creían en él con la cabeza, con el corazón, con la fe, con sus mismos cuerpos. Él era todo. Con él giraba el sentido del mundo.

Y ahora… no estaba más… había muerto.

Es sábado, y el día… es silencio.

Nada se oye.

Nada se puede ver.

…Ya nada se puede esperar.

Pero en las profundidades de la tierra, en lo más hondo de los oscuros abismos,

Jesús está despojando de poder sobre la humanidad a todas las potestades y principados sombríos que ejercían gracias a los pecados de todos los hombres.

Y ahora, después de descender a los infiernos, Jesús viene exhibiendo a todos estos demonios derrotados, como prisioneros, en el cortejo triunfal de su cruz.

 

El Sacrificio de la Cruz… no acabará en el sepulcro.

Por tu Dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros, y del mundo entero.

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