Domingo 28 - Mayo, 2017

Alegoría de la procesión de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno del Consuelo, Primer Domingo de Cuaresma

24 de Marzo, 2015

Por: Eventos Católicos

Sean humildes Base Bíblica: San Mateo 11: 29 “Aprended de mí, que soy humilde y sencillo de corazón”. Reflexión: “Aprended de Mí, que soy humilde y sencillo de corazón.” (San Mateo 11,29) “Adorable Jesús del consuelo, fuente eterna de paz y bendición, nuestras almas indignas del cielo, otra vez te suplican perdón. Te rogamos nos cubras con tu velo, que disipa la angustia y la opresión, y nos nutra el viviente arroyuelo, de la sangre de tu corazón. Con tu amor paternal sin paralelo, La amargura se vuelve una canción, desparecen las horas de duelo, y es el alma feliz oración.” (Música Fray Miguel A. Murcia. Letra: Mario Sandoval Figueroa) Los hombres y mujeres de nuestro tiempo han alcanzado grandes logros, grandes éxitos y muchos bienes materiales, gracias a la ciencia, a la técnica, a muchas investigaciones en el campo de la medicina, de la economía y de las ciencias humanas. Pero paradójicamente nos encontramos que muchos sectores de la sociedad carecen de los recursos mínimos de una vida digna, viven en la marginalidad, sin los conocimientos necesarios en el campo educativo, en áreas de salud o de vivienda. Muchos predicadores se conformaron con consolar a la gente y repetirle: tengan paciencia, vivan callados, soporten su situación que un buen día se irán al cielo y allá todo cambiará. Pero el Evangelio como buena noticia para todos nos dice que Cristo, como evangelio viviente para todo ser humano, no es sólo lo enseña en su palabra, porque no es esa la voluntad de Dios. Cristo empieza por llamar a todos. Todo ser humano ha sido creado con la dignidad de ser imagen de Dios y por todo ser humano Cristo se hizo carne y habitó entre nosotros, para hacer de todos hijos de Dios y hermanos los unos de los otros “Vengan todos”. Que nadie quede sin saber que Dios le ama. “Venid a mí los que estáis fatigados y sobrecargados”. La vida en sí tiene su agobio, su fatiga y produce cansancio. Pero el Señor sabe que especialmente hay quienes sufren más la carga de la vida por las circunstancias que les rodean. En su tiempo era la gente que vivía cansada bajo los impuestos de Herodes y los romanos, y las observancias exigidas por las leyes de escribas y fariseos. Y por eso dice: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”. Definitivamente el estilo de Jesús es el de la no violencia, el de la bienaventuranza para los pobres, para los mansos, para los pacíficos, pues el estilo de Jesús tiene sus raíces en el amor de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo; amor trinitario que vive en perfecta unidad. Amor que se difunde en cada bautizado, no sólo amando a Dios, sino también viviendo a imagen de ese Amor en comunión y fraternidad con todos los hombres. Cristo que en la Eucaristía se hace pan partido para todos, como las primeras comunidades que vivían la unidad en el gozo fraterno de la palabra, la eucaristía y la solidaridad, donde todos eran un sólo corazón y una sola alma. El sueño de Isaías (55,1-3) para el pueblo agobiado por el exilio, o el sueño del banquete universal en el Apocalipsis, cuando todos dirán; “aquí está nuestro Dios de quien esperábamos que nos salvara, hoy nos alegramos por su salvación” (Fr Pedro Medina, Primer domingo de Cuaresma de 2015) Detalle del adorno: El mensaje alegórico es muy propio de nuestro Señor Jesucristo, que se ve reflejado en la figura de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno del Consuelo, especialmente en su mirada de humildad y sencillez, ese llamado a imitarlo. Se presenta en sus andas procesionales de velación la bella figura de Nuestro Señor, colocada en una grada neoclásica rematada con una decoración de hojas de acanto y rocallas, la cual muestra el dulce nombre de Jesús. La escena se ve rodeada de niños, ovejas y palomas, símbolo de mansedumbre y sencillez que todo cristiano debe tener como parte de su encuentro con Jesucristo. Al final del decorado se aprecia un búcaro formado por una estructura rocosa y decorada con ramas de granadilla, que en conjunto con las caídas de agua nos recuerdan que Cristo es nuestro alimento y bebida para saciar nuestra fe. Completa el decorado detalles pedregosos y un panorama natural de primavera, ambientándose en este tiempo de inicio de cuaresma, que nos llama a la reflexión y a la penitencia.

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