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Fragmento de discurso de Consagración de C.I. de Jesús Nazareno de la Merced

05 de Agosto, 2016

Por: Eventos Católicos

Después de 62 años de haber estado expuesto a la veneración de los fieles, Jesús de La Merced fue solemnemente consagrado por el Excelentísimo Obispo Don Juan Bautista de Toledo, el día 5 de agosto de 1717. A este acto asistió la Audiencia, el Cabildo Eclesiástico, el  Ayuntamiento, la Orden Religiosa de los Dominicos que apadrinaron la consagración y el pueblo creyente.

Se colocó al Nazareno, en el centro del Templo arreglado especialmente para el acto. El Obispo llegó a la Iglesia de La Merced a las 8 de la mañana, acompañado por el Sr. Joseph Varón, Dean de la Santa Iglesia, del Sr. Felícito Arrivillaga, maestro escuela, el Sr. Maestro don Carlos de Mencos y el Tesorero don Joseph de Alcántara, canónicos; la ceremonia empezó después de que Su Ilustrísima, bendijo el incienso y el pan: Ungió primero la cruz en cinco parte; en los cuatro extremos y en el centro. Fue el Padre Provincial de Santo Domingo don fray Joseph Virón quien sostuvo al que se utilizó para dicha consagración; el R. P. M. Fray Vicente Guerra los algodones; los padres Fray Agustín Cano, Fray Antonio de Arriaga y Fray Damián Regil, todos de la Orden de Predicadores de Santo Domingo tenían el pan y otras cosas de uso sagrado. Después se ungió la imagen, primero en la frente, luego en el pecho, en las manos y en los pies, concluído este ceremonial se cantó el Te Deum.

Sermón de Consagración de Jesús Nazareno de la Merced, el día 6 de agosto de 1717.

“Que festivo alborozo es este, que tanto nos inquieta. A Jesús le echó el agua un Baptista, qué novedad puede ser para gran alegría el que nuestro Baptista le ponga los santos óleos, bautizo a Jesús en la rivera del Jordán San Juan Baptista, y os lo unge con santos oleos cuando lo consagra, otro Baptista grande, príncipe de la Iglesia, y primer párroco de ella. Qué novedad hoy pues, para esta ruidosa fiesta, nada más que lo dicho: su soberana unción misteriosa”.

“No quiera Dios tal, no que tal suceda sino que es pues Jesús a todos sea para todos esta sagrada imagen. Sea pues vuestro Rey y Señor y ojala le ayude como brazo fuerte pues al mayor vencimiento de las enemigas tropas pues que de hoy en adelante empuñe mejor el cetro y a palos derrumbe a sus medias lunas. Sea para darle mucha salud  a nuestro Príncipe limo, que si una sombra en San Pedro le daba mejor sobra es para esto esta sagrada imagen que es verdadera hechura del mejor médico sea el devoto que con tanto anhelo le asiste y de muchos  bienes de fortuna y de gracia. Sea para nosotros y para sus devotos todos el único empeño y el desempeño para que ayudados de su favor y su gracia gocemos después de esta vida una Eternidad de Gloria. “

El ritual que se utilizó para dicho acto fue el mismo que se siguió para consagrar a Nuestra Señora de los Reyes, en la Catedral de Sevilla, esto nos lo refiere Juarros al hablar de Jesús de la Merced: “Pero lo mas singular que tiene dicha devota imagen es estar consagrada en la misma forma y con los mismos ritos que se consagró a Nuestra Señora de los Reyes en Sevilla.”

ALVAREZ AREVALO, Miguel., Imaginería Colonial Nazarenos de la Merced y Candelaria.

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