viernes 20 - octubre, 2017
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Vocación de los Primeros Discípulos

28 de marzo, 2015

Por: Eventos Católicos

Alegoría del decorado de las andas de la

Consagrada Imagen de Jesús Nazareno del Consuelo

en la Solemne Procesión de Sábado del Consuelo

28 de marzo, año del Señor de 2015

Vocación de los primeros discípulos

 

Base del adorno: Canto Popular Pecador de hombres.

 

Reflexión: Lucas 5:1-11; (Mt. 4.18-22; Mr. 1.16-20)

Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la Palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Jesús dijo a Simón: No temas,  desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.

Tú has venido a la orilla,
no has buscado ni a sabios ni a ricos.
Tan sólo quieres que yo te siga.

Señor, me has mirado a los ojos,
sonriendo has dicho mi nombre.
En la arena he dejado mi barca:
junto a Ti buscaré otro mar…

Creo que la letra de este canto “El Pescador” se la saben de memoria la mayoría de fieles que acuden a nuestras parroquias y la he oído cantar en miles de ocasiones y  con mucha frecuencia que no sé ya si de tanto cantarla la gente se toma la molestia de meditarla. Por otra parte, creo que si yo la medito en cada ocasión me puede decir algo distinto. Ahora intento decir algo en el contexto de la Semana Mayor de este año 2015. Tratando de buscarle un fundamento bíblico, puse el texto de Lucas  5, l-11, como se pudieron haber puesto los pasajes paralelos en Mateo y Marcos.

Tenemos aquí el cuadro más frecuente en el Evangelio: Cristo enseña. Él Enseña a cuantos se acercan a él, a esa multitud que se agolpa a su alrededor, a esos que andan como ovejas sin pastor; a esa humanidad que tiene hambre de Dios y sed de felicidad.

Primero enseña en la orilla del lago de Galilea, luego sube a la barca de Pedro, y cuando terminó de hablar, se alejó de la muchedumbre y ahora busca en el silencio, en el misterio, en la oración y en el diálogo personal; busca  a Simón y le manda ir  mar adentro y echar las redes para la pesca. El suceso, que puede parecer ordinario, cotidiano, común, de todos los días, toma un carácter extraordinario. En efecto, la pesca resulta especialmente abundante, lo que sorprende a Simón y a los otros pescadores: “Toda la noche hemos estado trabajando y no hemos pescado nada”.

Y nos sucede a todos nosotros. Algunas veces esperamos hechos sorprendentes, apariciones, espectáculos extraordinarios. Le pasó a Elías en el monte Horeb. Todo fue silencio, fue quietud, fue una brisa suave como el pétalo de rosa en la mejilla. Y allí, en lo inesperado, está Dios hablándome personalmente a mí. Pero ¿Por qué a mí? Ni siquiera tengo bueyes como Eliseo, ni soy pastor como David, ni tengo sangre noble, ni redes, ni nada que dar, ni un apellido, ni una figura, soy nada y del polvo salí. “Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador”. Los hermanos Santiago y Juan, también se llenan de estupor por la extraordinaria pesca realizada. Entonces, Jesús dirige a Pedro las palabras que dan el significado profético a todo el acontecimiento: “No temas; en adelante vas a ser pescador de hombres”.

A lo largo del Evangelio podemos comprobar que el Señor  enseña a las multitudes; sin embargo, Él se propone instruir de modo particular a los Apóstoles, para introducirlos en los “misterios del reino”, para ser sus testigos y estar firmes  en la propia misión. Con esta fuerza del testimonio de verdad sus discípulos tendrán poder para ser pecadores y evangelizadores de un mundo nuevo.

Discípulos y Misioneros hoy. Aquellos pecadores del mar de Galilea, después de Pentecostés, se convirtieron en los evangelizadores de los pueblos antiguos llevando la fe hasta el extremo de la tierra. Primero Santiago y luego Pablo llevaron la fe de Cristo hasta España. Y en su Providencia Dios quiso que en el siglo XVI la tarea misionera trajera la antorcha de la fe a nuestros pueblos y la sabiduría ancestral de nuestra gentes, y la palabra de los misioneros formaron una maravillosa síntesis de la que han nacido nuestra tradiciones, y la rica y profunda religiosidad popular con el culto eucarístico, adoración al Dios vivo, y Pan de vida para todos; con la devoción al Cristo sufriente, (Jesús del Consuelo, Cristo de Esquipulas, Señor Sepultado), Dios que nos ha amado hasta entregarse por nosotros.

Dios cercano a los pobres y a todos los que sufren. Ese amor de Dios en nosotros, nos lleva a aceptar hoy el reto de la Nueva Evangelización, a fin de que Cristo sea más conocido, amado y servido en nuestros Hermanos. Que Jesús del Consuelo, el amor agradecido a Él, nos impulsen en la incansable tarea misionera de la Nueva Evangelización.

(Fr. Pedro Medina, Semana Santa  2015)

Detalle del adorno: En todo el área de las andas se aprecia entre olas una barca, símbolo de la Iglesia militante que a través  de todos los tiempos ha subsistido de toda iniquidad y sisma, por lo que dentro de la barca vemos una mitra y un báculo de su santidad el Papa, símbolo de quienes han conducido esta barca por más de dos mil años, siendo vicarios de Cristo bajo la guía del Espíritu Santo.

De esta misma barca emerge al centro la figura de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno del Consuelo, portado en un gran basamento reforzado con doce ménsulas que custodian el escudo papal, recordándonos a los primeros cristianos fundadores que echaron la semilla de la fe  de la Santa Madre Iglesia Católica. En las cuatro esquinas de este basamento, aparecen figuras de infantes que nos señalan los cuatro puntos cardinales, indicándonos la universalidad de nuestra Iglesia que abarca a todos los rincones del mundo.

Seguidamente, vemos un banquete con las especies del pan y del vino custodiado por una estola, símbolo del fruto del trabajo de la humanidad que se ofrece para el alimento que Cristo nos da a través de sus ministros y pastores.

Al final de las andas, una isla, que aparta de la barca una espada y oro, indicándonos el rechazo de nuestra amada Iglesia a toda la vanidad y poder que ofrece el mundo. Toda esta escena catequética es contemplada por San Pedro, primer príncipe de los apóstoles y pescador de almas para Cristo, a través de la Iglesia. Complementan el mensaje, fragmentos del canto Pescador de hombres.

 

HISTORIA DE LA CONSAGRADA IMAGEN

DE JESÚS NAZARENO DEL CONSUELO

jesús del Consuelo, obra de Juan Ganuza, realizada a mediados del siglo XIX. Sin expresión dramática y efectos propios de Cristos Barrocos, de los siglos XVII y XVIII, sin embargo es muy realista y humana.

Fue entonces, el 3 de marzo de 1956, cuando se llevó a cabo la consagración de Jesús del Consuelo, por el obispo de San Marcos, Mons. Fray Celestino Fernández. Se llevó a cabo su restauración por Julio Dubois luego de los terremotos de 1917-1918.

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